-¿Lisandro?- preguntó extrañada Alice. Iba caminando y de repente se paró en seco, Olivare que estaba a su lado la miró preocupado - ¿¡Qué Selene qué!? ¿Dónde estáis?¿Cómo que no? ¡Ahora mismo voy para allá!
-¡Espéra! ¿Qué ha pasado?- preguntó Olivare.
-¡Es Selene! Ella y Lisandro han tenido un accidente con la moto y está en el hospital. No me dicho mucho, solo que estaba incosciente y con una pierna rota.¡Tengo que ir ahora mismo! - explicó ella.
-¿A estas horas? Son casi las 11 de la noche y tienes que volver a casa.
-¡Me da igual! - gritó ella. Sin darse cuenta acababan de llegar al portal de la chica y él la insistió:
-A ver Ali tranquilízate y piensa un momento. Ahora no te van a dejar entrar y seguramente ya se habrá despertado y necesitará descansar- intentó razonar Olivare.
-¡Que no! Que voy a ir al hospital digas lo que digas y si te quieres quedar aquí por mi perfecto, que bastante la has liado ya esta tarde - he intentó echar a correr pero el chico la agarró por la cintura y la llevó hasta la puerta.
-Alice lo que vas a hacer va a ser subirte a tu casa, meterte en la cama y mañana tranquilamente después de clase vamos a ver a Selene, ¿vale?-dijo él mientras abría la puerta y la invitaba a pasar al portal.
-¿Tu no entiendes lo que es un no?
-Venga Ali, sabes que es lo mejor.
-¡Lo mejor es que vaya ahora mismo a ver a mi amiga! - ya estaba un poquito harta de su amigo, por lo que su voz sonaba demasiado agresiva.
-Alice Novarelio, vas a subir ahora mismo, te vas a meter en la cama y vas a dejar de comportarte como una niña tonta que no piensa.
-Mira gilipollas, que ya me estás tocando un poco las narices, o me voy al hospital o de aqui no me muevo - dijo Alice cruzándose de brazos.
-¡Oh, por favor! No me obligues a subirte en brazos.
-¿No serás capaz? - comentó fulminándole con la mirada.
-¡Ui que no! - y de repente, pillándola de improvisto, la cogió en brazos y se la puso como si fuese un saco de patatas sobre el hombro.
Él iba subiendo poco a poco las escaleras del piso de Alice, -joder que mala suerte que viviese en un tercero, ya se podían haber comprado un chalet- pensó. Ella iba gritando con todas sus fuerzas que la soltase, que se arrepentiría de eso y que era lo más imbécil que había conocido.
Cuando llegaron a la puerta de Alice les abrió su hermano mayor, Danielle. Era un más alto que Alice, ojos marrones pero más claros que los de su hermana mediana, era delgadito y ella le solía llamar "poca cosa", pero sabía como cuidar de ella y de su hermano pequeño.
-¿Pero bueno Alice que son esos berridos?- preguntó Danielle enfadado.
-Este imbécil, que se cree que soy su tamagochi y no ha podido refrenar sus ganas de dejarme a salvo en mi dulce camita - dijo ella poniendo los ojos en blanco mientras Olivare la dejaba en el suelo.
-Lo siento, pero es que se quería ir ahora al hospital a ver a Selene que ha tenido un accidente y la he dicho que sería mejor que se subiese y esperase a ir mañana - se disculpó el chico.
-Tranquilo chaval, conozco el temperamento de mi hermana y se que es muy impulsiva, ya me encargo yo de que esta noche no pise ningún hospital- contestó Danielle sonriendo.
-¡Mira poca cosa, necesito ir al hospital a ver a mi amiga! ¿¡Es que no lo entiendes!?- gritó Alice.
-Que te calles y pases para adentro,¿o quieres que se despierten papá y mamá? - y así sentenció la discursión con su hermana. Ella se rindió y se despidió de Olivare de una forma peculiar.
-Está bien, ya me voy. Hasta mañana "cariño" - le dijo al chico poniendo mucho énfasis en la última palabra y giñándole un ojo. Y así, balanceandose en el marco de la puerta se metió en la casa.
Danielle se quedó sorprendido ante esa despedida y sobre todo en la palabra que ella había pronunciado. Miro a Olivare con cara de pocos amigos y él intentó explicarselo.
-Eem son locuras de tu hermana, digamos que es una pequeña venganza.
Danielle se quedó más confuso todavía pero decidió dejarlo pasar.
-En fín gracias tío, esta chica es puro nervio.
- Uff, ¡que me vas a contar! Creo que tengo un par de arañazos en el cuello - aseguró Olivare, y los dos se echaron a reir - Bueno me voy, hasta mañana.