-Oye Sele, ¿a que hora tienes que estar en casa? - preguntó Lisandro.
-Pues antes de las 11, ¿por qué?
-Por si dabamos un paseo en moto y tal - dijo él.
-Claro, me encantaría. Pero, ¿a donde vamos?- preguntó ella con curiosidad.
-¿A dónde nos lleve la gasolina te parece bien?
-Perfecto - y sonrió pensando en que Alice la iba a matar por vaciar todo el depósito.
Lisandro la vio por el retrovisor, le encantaba verla sonreir.
Estaban pasando por un puente cuando se detuvieron a observar el paisaje, estaba atardeciendo y el cielo estaba rojizo. Después de tan magnífico espectáculo la aguja de la gasolina les indicó que era hora de ir volviendo de ese viaje a ningún lugar.
Iban por la carretera y ya era algo de noche, a Lisandro se le veía un poco nervioso y Selene no sabía porqué. Se lo iba a preguntar pero de pronto él habló:
-Sele, yo... te quería decir una cosa...
-Te escucho-dijo ella mientras torcía hacia una calle oscura y con poca visibilidad.
-Yo... joder... no sé como decírtelo pero desde hace un tiempo siento algo por tí, vamos que me gustas... ¡es más creo que te quiero!- lo soltó Lisandro como pudo.
Ella no dijo nada solo giró el cuello para mirarle y cuando estaba a punto de contestarle sucedió algo inesperado: ¡ZAS!, chocaron contra algo que les hizo perder el equilibrio, la moto derrapó, salieron disparados, él cerca de la moto, Selene a 10 metros de ella. Oyó sirenas, gente hablando, a Lisandro maldiciendo y llamándola entre sollozos, veía borroso, hasta que sus ojos se cerraron tras el último grito de él.
Despertó en una sala blanca con poca luz, en un sitio que no conocía. De pronto apareció un agudo dolor en la pierna izquierda y recordó todo, la declaración de Lisandro, lo que había provocado en ella y el accidente. Abrió los ojos y vio a su lado a su hermano mayor Darío. Era un chico de veinte años, rubio y con los mismos ojos que ella.
-¿Dónde está Lisandro? - preguntó Selene.
-Tranquila, esta bien. Se ha ido a su casa, estaba echo polvo y le he dicho que tenía que descansar. Mañana después de clase pasará a verte - la explicó su hermano, pero en ese momento estalló - ¿ME PUEDES DECIR QUE COJONES A PASADO SELENE?
-No me grites por favor- dijo ella llorando.
-¿¡Pero como quieres que no lo haga!? Te has metido una ostia que casi te matas, papá y mamá estan en Estados Unidos de viaje y no vuelven en 1 mes, la abuela está preocupadísima por tí, Alessandro se ha tenido que ir a casa de la tía y Antonella tiene un ataque de nervios que no ha podido ni entrar.
Selene no decía nada, solo lloraba en silencio. Darío se calmó, se acercó a ella y la dió un beso en la frente.
-Lo siento hermanita , de verdad, pero casi me matas del susto, no vuelvas a hacer algo así.
-Esta vez si que la he cagado pero bien, lo siento Dari, sal y dile a Antonella que estoy bien por favor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario