Estaba en la cola de la cafetería del hospital esperando con la bandeja en la mano. ¿Un donuts la serviría para calmar el hambre? No, sabía que no. Cogió dos y un batido de vainilla para acompañar. Fue y se sentó junto a Claire en la mesa que habían cogido para todos. Unos comían, otros charlaban, miradas por un lado, risas por otro, pero los únicos ojos en los que estaba pensando Emma se encontraban justo al otro lado de la mesa. De repente la llegó un mensaje al WhatsApp que ponía: "Tenemos que hablar, ya no puedo seguir así, me siento como si estubiese engañando a todo el mundo y sobretodo siento que te estoy engañando a ti.Te espero en la puerta de los baños de la primera planta.TVB." Levantó la vista sorprendida pero el remitente del mensaje ya no estaba en la mesa. Se levantó y dijo que iba al baño. Se dirigió a donde la habían citado y allí estaba él, con sus ojos verdes esmeralda, más claros incluso que los de ella, sus espaldas anchas y sus piernas fuertes de de jugar al fútbol. Allí estaba Steffano, con su sonrisa torcida pero encantadora.
-¿Que ocurre? ¿Por qué me has dejado ese mensaje?¿Qué es lo que tenemos que hablar?-preguntó preocupada Emma.
-No quiero seguir ocultándolo, te quiero y quiero decírselo a todo el mundo - la cogió de las manos y la besó, como cuando están solos, nada existía a su alrededor.
-Pero Stef no podemos, no nos dejarían en paz, además ya sabes lo que siente Claire por ti...
-¡Yo te quiero a tí!
-Y yo a ti, pero no se si estoy preparada para que todos lo sepan. Nos va muy bien, este mes a sido el mejor de mi vida estando contigo y por eso no quiero que nadie se interponga entre nosotros - le suplicó Emma.
-Nadie se meterá en nuestra vida, te lo juro. Sólo quiero no tener que reprimirme las ganas de besarte cuando estamos con los demás.
-Tienes razón, ¿pero cómo lo vamos a hacer?
-Tú dejamelo a mi, te quiero.
-Te quiero.
Y ambos se fundiero en un abrazo que terminó en un dulce beso. Volvieron los dos juntos, sin preocuparse de lo que el resto pensase. Al llegar a la entrada de la cafetería Emma se detuvo, miró a Steffano y le dijo:
-Espera, dejame hablar antes con Claire, ¿vale?
-Claro - y la dio un beso en la frente.
Llegaron a la mesa y Emma se volvió a hacia su amiga. Le daba mucha pena lo que la iba a decir porque sabía cuánto la gustaba a ella Steffano, pero no podía hacer nada contra lo que sentían ellos dos. Son cosas que solo el corazón entiende.
-¿Claire, tienes un momento? Quiero decirte una cosa.
-Dime.
-No, aquí no - dijo Emma sabiendo que todos la escucharían, ese paso sería después - Ven, vamos allí.
Las dos se dirigieron a la parte trasera de la cafetería, donde estaba la máquina de chocolates.
-Mira, se que esto que te voy a decir es muy jodido y que seguramente me odiarás por ello pero necesitaba hablar contigo antes de que todo el mundo se entere - la explicó Emma.
-Em me estás asustando, ¿que pasa? Cuéntamelo - la urgió Claire.
-Verás es que antes de todo quiero decirte que esto hace unos meses se me presentaba como una locura pero no lo he podido evitar, son cosas que no controlas, cosas del destino.
-¡Emma escúpelo ya!
-A ver cómo lo digo yo...estoy con Steffano - lo soltó de pronto, se sintió fatal y solo pudo mirar al suelo.
-¿Cómo? ¿Y desde cuando?- preguntó Claire extrañada, bueno la verdad es que no le estrañaba tanto. Ellos se llevaban muy bien desde siempre y parecía haber cierta complicidad, como algo más que dos buenos amigos, y cierto era que ya habían habido algunos rumores.
-Pues tu sabías que nosotros nos llevabamos muy bien y hace algo asi de dos meses empezamos a hablar más y parecíamos embobados el uno con el otro, hasta que un día estabamos demasiado cerca y simplemente ocurrió, lo siento. Hace un mes que lo intentamos enserio y parece que fuciona. De verdad, esto ha sido muy duro para nosotros y no queríamos seguir engañandoos más tiempo.
Vaya... la verdad es que se sentía un poco decepcionada pero no con su amiga sino con ella misma, por no haberse dado cuenta antes y haberle ahorrado ese mal trago a su amiga.
-Em, escucha, tranquila. No pasa nada enserio, me alegro un montonazo por vosotros.
-¿De verdad?- y por primera vez en esa conversación miró a los ojos a su amiga. Parecía completamente sincera y estaba sonriendo. Entonces ella se sintió bien y también la sonrió - Gracias, te quiero nena - y las dos se abrazaron.
-¡Bueno, venga, vamos a darle la buena noticia a los demas!
Cuando llegaron a la mesa todos los chicos estaban riendo y dandole collejas a Steffano, y las chicas miraron felices a Emma.
-¿Se lo has dicho ya?- preguntó ella mirando a su chico.
-¡Pues claro! ¿Qué creías que este te iba a esperar?- se rió Sabella.
Steffano se levantó, fue hacia su chica y la abrazó. Por encima del hombro vio a Claire y le preguntó con la mirada.
-Tranquilo, todo bien- le respondió ésta.
-Por cierto, ¿alguien se acuerda de que tenemos a una coja y a un herido arriba esperándo saber las nuevas noticias?- preguntó Alice.
-Shh, calla que la vas a despertar - se oía un murmullo y creía estar soñando.
-¿Cómo se va a despertar si está sedada? - contestó otra voz, ésta aún más clara.
-¡Que va estar sedada! Está dormida y como no os calléis se levantará y nos pegará una patada en culo a todas - era la voz de Emma y esta vez Selene recupero el control de su mente y recordó que su hermano la había dicho que las Formiches pasarían a verla después de clase. ¿Se había pasado toda la mañana durmiendo?
En ese instante un par de ojos color miel se abrieron con cansancio y las vió allí, todas paradas enfrente de la cama con un par de globos, unas cuantas flores y un gran oso de peluche.
-¡Seréis idiotas! Ala ya la habéis despertado, ahora nos empezará a gritar. ¡Taparos los oídos! - dijo Emma intentando taparle las orejas a Sabella y a Alice mientras éstas se retorcían. Selene sonrió al verlas tan bien como siempre.
-¡Chicas, que alegría veros! ¿Y estos regalos? ¿Ya es mi cumple? ¡Oh Dios mío, cuánto he dormido! - dijo Selene con ese grado de humor que tanto la caracterizaba.
-Esta mujer puede estar apunto de morirse, pero siempre parece que se ha tragado un payaso - dijo Aggie y todas rieron juntas, pero de pronto surgió un aura de preocupación.
-¿Pero cariño mío, nos podrías explicar que narices paso ayer por favor?- explotó Sabella.
-Sí, es verdad, explícanoslo, por que nos llamó Alice con un ataque de nervios diciendo que la llamó Lisandro y que habíais tenido un accidente - explicó Claire.
En ese momento se acordó ¿Y Lisandro, dónde estaba? ¿Cómo estaba? Su hermano le había dicho que iría a verla por la tarde pero no le veía por ningún sitio. ¡Joder que mal! Quería verle y hablar con él. Habían pasado demasiadas cosas en las últimas horas por la mente de Selene.
-¿Y Lisandro?- preguntó.
- ¡Ah muy bonito! ¿Venimos nosotras a verte y lo primero que nos preguntas es que dónde está ese intento de asesino? - dijo Alice muy indignada - Pues he de decirte que después de el sermón que le di ayer dudo que venga cuando yo este por aquí, eso si aprecia su vida.
-Perdona Alice, pero en intento de asesino soy yo y pregunto por él por que es a él a quien casi mato, no a vosotras.
Se produjo un gran silencio. Aunque se lo tomara con humor Selene era consciente de lo que podría haber pasado en realidad y le molestó mucho el comentario de su amiga.
- Lo siento Sele, tienes razón - se disculpó Alice, que se sentía un poco avergonzada - La verdad es que...
En ese instante se abrio la puerta de la habitación y aparecieron por ella el resto de la pandilla. Lisandro fue el último en entrar. Asomó la cabeza, tenía la cara llena de pequeñas heridas y una ceja partida.
Fuero entrando poco a poco y se colocaron alrededor de la cama de Selene. Todos tenían una sonrisa que mostraba a la vez una pequeña preocupación. La observaron y vieron la pierna escayolada y las múltiples heridas por la cara y los brazos. No estaba tan mal, pero como siempre había sido muy pálida ahora todavía más tenía un pequeño aire de zomby.
-Vaya, tu hermano se ha quedado corto... -comentó Carlo.
-¿Qué? ¿Tan mal estoy?- preguntó Selene y se tapó la cara con la sábana.Todos se echaron a reír.
-Que no tonta, es broma- la respondió y se acercó para alborotarla el pelo.
-¡Ay estate quieto! ¡No ves que estoy coja!- en ese momento Selene se fijó en Lisandro. Se había quedado en un rincón de la habitación y la miraba con gesto preocupado y a la vez avergonzado.
Quería quedarse a solas con él y hablar sobre lo que había sucedido pero no sabía como hacerlo.
Julia se dio cuenta de cómo Selene estaba observando a Lisandro y comprendió lo que su amiga estaba pensando.
-¿Oye que os parece si vamos a tomar algo a la cafetería? - propuso Julia.
-Sí porque es hora de merendar y tengo un hambree... - dijo Claire tocándose la barriga.
-Lisandro quédate con Selene que seguro que te tiene que pedir perdon por casi matarte.
Selene se puso muy roja pero intentó sonreirle. Salieron todos y se quedaron a solas.
Ninguno de los dos sabía por donde empezar, ella quería pedirle perdón por todo lo que había ocurrido y comentar lo que el chico la había confesado antes del accidente. Él por su parte tenía miedo de que la chica le echase en cara lo ocurrido.
-Esto... yo quería pedirte perdón por... - empezó Lisandro.
-¡Oh, no no no, por dios! ¿Osea soy yo la que casi te mata y eres tu el que viene a pedirme perdon? ¡Hasta ahí podíamos llegar! - le cortó Selene y sonrio, con esa sonrisa suya que tanto le encantaba. ¿Pero cómo puede ser que hasta echa un cristo le parezca lo más bonito que había visto?
-Tienes razón pero fui yo el que hice que perdieras el control diciendote... bueno eso...-no sabia como continuar, ayer en la moto se lo habia dicho todo pero al verla ahora tan indefensa en la cama...
-Tranquilo, ven acercate un momento - Lisandro se acercó a la cama de Selene y ella le agarró de la camiseta tirando hacia ella de él y le dio un suave beso en los labios - quizás esto te ayude a expresarte.