-¿Cómo se va a despertar si está sedada? - contestó otra voz, ésta aún más clara.
-¡Que va estar sedada! Está dormida y como no os calléis se levantará y nos pegará una patada en culo a todas - era la voz de Emma y esta vez Selene recupero el control de su mente y recordó que su hermano la había dicho que las Formiches pasarían a verla después de clase. ¿Se había pasado toda la mañana durmiendo?
En ese instante un par de ojos color miel se abrieron con cansancio y las vió allí, todas paradas enfrente de la cama con un par de globos, unas cuantas flores y un gran oso de peluche.
-¡Seréis idiotas! Ala ya la habéis despertado, ahora nos empezará a gritar. ¡Taparos los oídos! - dijo Emma intentando taparle las orejas a Sabella y a Alice mientras éstas se retorcían. Selene sonrió al verlas tan bien como siempre.
-¡Chicas, que alegría veros! ¿Y estos regalos? ¿Ya es mi cumple? ¡Oh Dios mío, cuánto he dormido! - dijo Selene con ese grado de humor que tanto la caracterizaba.
-Esta mujer puede estar apunto de morirse, pero siempre parece que se ha tragado un payaso - dijo Aggie y todas rieron juntas, pero de pronto surgió un aura de preocupación.
-¿Pero cariño mío, nos podrías explicar que narices paso ayer por favor?- explotó Sabella.
-Sí, es verdad, explícanoslo, por que nos llamó Alice con un ataque de nervios diciendo que la llamó Lisandro y que habíais tenido un accidente - explicó Claire.
En ese momento se acordó ¿Y Lisandro, dónde estaba? ¿Cómo estaba? Su hermano le había dicho que iría a verla por la tarde pero no le veía por ningún sitio. ¡Joder que mal! Quería verle y hablar con él. Habían pasado demasiadas cosas en las últimas horas por la mente de Selene.
-¿Y Lisandro?- preguntó.
- ¡Ah muy bonito! ¿Venimos nosotras a verte y lo primero que nos preguntas es que dónde está ese intento de asesino? - dijo Alice muy indignada - Pues he de decirte que después de el sermón que le di ayer dudo que venga cuando yo este por aquí, eso si aprecia su vida.
-Perdona Alice, pero en intento de asesino soy yo y pregunto por él por que es a él a quien casi mato, no a vosotras.
Se produjo un gran silencio. Aunque se lo tomara con humor Selene era consciente de lo que podría haber pasado en realidad y le molestó mucho el comentario de su amiga.
- Lo siento Sele, tienes razón - se disculpó Alice, que se sentía un poco avergonzada - La verdad es que...
En ese instante se abrio la puerta de la habitación y aparecieron por ella el resto de la pandilla. Lisandro fue el último en entrar. Asomó la cabeza, tenía la cara llena de pequeñas heridas y una ceja partida.
Fuero entrando poco a poco y se colocaron alrededor de la cama de Selene. Todos tenían una sonrisa que mostraba a la vez una pequeña preocupación. La observaron y vieron la pierna escayolada y las múltiples heridas por la cara y los brazos. No estaba tan mal, pero como siempre había sido muy pálida ahora todavía más tenía un pequeño aire de zomby.
-Vaya, tu hermano se ha quedado corto... -comentó Carlo.
-¿Qué? ¿Tan mal estoy?- preguntó Selene y se tapó la cara con la sábana.Todos se echaron a reír.
-Que no tonta, es broma- la respondió y se acercó para alborotarla el pelo.
-¡Ay estate quieto! ¡No ves que estoy coja!- en ese momento Selene se fijó en Lisandro. Se había quedado en un rincón de la habitación y la miraba con gesto preocupado y a la vez avergonzado.
Quería quedarse a solas con él y hablar sobre lo que había sucedido pero no sabía como hacerlo.
Julia se dio cuenta de cómo Selene estaba observando a Lisandro y comprendió lo que su amiga estaba pensando.
-¿Oye que os parece si vamos a tomar algo a la cafetería? - propuso Julia.
-Sí porque es hora de merendar y tengo un hambree... - dijo Claire tocándose la barriga.
-Lisandro quédate con Selene que seguro que te tiene que pedir perdon por casi matarte.
Selene se puso muy roja pero intentó sonreirle. Salieron todos y se quedaron a solas.
Ninguno de los dos sabía por donde empezar, ella quería pedirle perdón por todo lo que había ocurrido y comentar lo que el chico la había confesado antes del accidente. Él por su parte tenía miedo de que la chica le echase en cara lo ocurrido.
-Esto... yo quería pedirte perdón por... - empezó Lisandro.
-¡Oh, no no no, por dios! ¿Osea soy yo la que casi te mata y eres tu el que viene a pedirme perdon? ¡Hasta ahí podíamos llegar! - le cortó Selene y sonrio, con esa sonrisa suya que tanto le encantaba. ¿Pero cómo puede ser que hasta echa un cristo le parezca lo más bonito que había visto?
-Tienes razón pero fui yo el que hice que perdieras el control diciendote... bueno eso...-no sabia como continuar, ayer en la moto se lo habia dicho todo pero al verla ahora tan indefensa en la cama...
-Tranquilo, ven acercate un momento - Lisandro se acercó a la cama de Selene y ella le agarró de la camiseta tirando hacia ella de él y le dio un suave beso en los labios - quizás esto te ayude a expresarte.
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