La temperatura todavía era elevada pero por las tardes ya se debaja notar el frío otoñal que acompaña a esos meses. Alice y Olivare han decidido irse directamente a casa dando un paseo, ya que ella le ha tenido que explicar al chico por qué no sabía a donde ir, gracias al astuto plan que más adelante tendría que comentar con Sele. LLebaban ya medio camino entre risas y confidencias. En una hora había hablado más que en toda su vida y eso a Alice le sorprendió, no sabía que detrás de aquel tipico gracioso hubiera alguien con el que se podía hablar alegremente.
Pero esa alegría le iba a durar poco a Alice. A lo lejos vio acercandose a un chico de metro setenta, con ropas muy anchas y la cabeza totalmente rapada cubierta por una gorra. Era Luca Triviani, el chico que intentaba por todos los medios conquistarla.
-¡Mierda, mierda, mierda! - dijo Alice entre dientes, pero Olivare la escuchó.
-¿Qué te pasa?- preguntó alarmado.
-¿Ves a aquel chico que viene por alli? ¡Pero disimula!
-Sí,vaya pintas eh- dijo Olivare observándole, y luego decían que él no vestía muy bien pero lo de ese chico...- ¿Qué pasa con él?
-Pues que es un amigo que conocí hace poco pero que no me deja en paz, está muy pesado insistiéndome para que me lie con el pero es que no me gusta- explicó Alice.
En ese instante Luca acababa de ver a Alice y se acercó corriendo a saludarla.
-Hombre Alice, ¿que tal? ¡Cuánto tiempo!- la saludó muy entusiasmado- Si es que no nos vemos casi nada.
-Yaa, es que no tengo mucho tiempo - intentó ser simpática.
-Bueno pues a ver si un día me guardas un ratito para mí eh. ¿Por cierto y éste quien es?- preguntó el chico percantándose de la presencia de Olivare.
-Esto... él es... eem... -dudó Alice. La verdad es que no la gustó nada la pregunta, porque no sabía qué responder.
-Soy su novio- se adelantó Olivare, y ella se quedó boquiabierta.
-Eeh... sí, eso mi novio - dijo la chica intentando salir de su aturdimiento- Olivare, Luca, Luca, Olivare.
-Ah tu novio... pero no me dijiste que tuvieses novio - dijo Luca y en su cara y su voz se pudo notar la decepción.
-Es que no llevamos mucho tiempo, acabamos de empezar- intentó escusarse Alice- lo siento.
-No hombre, no te disculpes - Luca no cabía en su asombro, después de todo lo que le ha dicho a Alice, después de tantos sentimientos mostrados...- Bueno yo me tengo que ir, cuidate Alice y enhorabuena.
Se marchó casi sin despedirse y con una gran tristeza. Alice no podía creerlo, ¡este chico era idiota! Solo a alguien como Olivare se le podía ocurrir decir eso. Y ahora era ella la que se sentía culpable.
-¿Pero tu eres tonto, retrasado o simplemente es que no piensas?- estalló Alice indignada - ¿¡Cómo se te ocurre decirle eso al pobre chico!?
-Yo... lo siento Alice, pero como dijiste que te acosaba.
-¿¡ACOSABA!? Dije que estaba pesado, no que me acosara, ¡PE-SA-DO!, ¿comprendes? Joder y ahora se ha llevado un buen disgusto por mi culpa.
-Bueno mejor ahora que no más tarde cuando se haga ilusiones, ¿no?
-Anda, cállate y vamonos que empieza ha hacer fresco.
Fueron todo lo que les quedaba de camino en silencio. Alice estaba inmersa en sus pensamientos, ¿por qué se sentía así? La verdad era que Luca se había portado muy bien con ella, era la persona más cariñosa que conocía, pero sin embargo no llegaba a llenarla del todo. También era cierto que se había encariñado con él, pero ahora Olivare lo había estropeado todo. ¡Este chico era imbécil! Y pensar que por un momento en esa tarde creía haber sentido algo por él... ahora lo que estaba era enfadada, muy enfadada.