Sábado por la mañana, se frota los ojos y mira el móvil. Son las doce y media pero Alice sigue teniendo sueño. Ayer se quedó hasta muy tarde hablando con Luca e intentando explicarle lo que ocurrió el otro día con Olivare.
-Entonces, ¿no estáis saliendo?- la había preguntado por el Tuenti.
-No... lo siento. Es que no sabía que decirte y el imbécil de mi amigo no se le ocurrió otra chorrada y claro como me pilló desprevenida pues le seguí el rollo... De verdad que lo siento tenía que habertelo dicho antes.
-¡Tranquila no te disculpes más! jajaja en el fondo es una chorrada.
Ella le envió un emoticono guiñandole el ojo.
-O sea que estás libre, ¿no?- Luca volvió al ataque.
-No empieces Luca.
-Vaaale lo siento.
-Bueno creo que va siendo hora de que me vaya a la cama.
-Vale, un beso y que sueñes con tios buenos o conmigo e_ê
-Lucaaaa ! jajajaja Hasta mañana (L)
-Te quiero.
Esa fue la última frase que vio antes de cerrar sesión. Pero ahora era por la mañana y tenía muchas cosas que hacer. Seguro que su madre la había dejado muchas tareas. Se levantó de la cama y se miró en el espejo. La verdad es que tenía un aspecto muy gracioso recién levantada, siempre lo había pensado, solía tener un aspecto despeinado que la encantaba y los ojos muy cerrados, casi como los chinos, el pijama siempre se le desabrochaba un par de botones y estaba tan cansada que arrastraba los pies. Salió al pasillo y enseguida notó el olor a judías que tanto la gustaba. Su madre estaba cocinando, eso quería decir que hoy no trabajaba y que no la mandaría hacer mucho.
-Buenos días mamá- la saludó entrando en la cocina y fue a darle un beso.
-Hola hija, ¡vaya hora de levantarse!
-Ya bueno es que estaba cansada de los primeros días de instituto y además con lo de Sele tenía que recuperar sueño- dijo Alice bostezando.
-Ya claro, bueno desayuna un poco si quieres y vístete que tienes que llevar a tu hermano Ettore a la exibición.
-¿Qué?-protestó Alice - ¡Pero si me acabo de levantar! Además ¿que pasa, que no puede llevarle Dan?
-Tu hermano está ayudando a tu padre en el bar. Y no me grites que no soy sorda.
Alice salió de la cocina con una taza de leche, tres bizcochos en la mano y refunfuñando. Odiaba tener que ir a las exibiciones de kárate de su hermano pequeño. Vale que a veces estaba bien porque se distraía pero casi siempre acababa aburriéndose. Ademas la de hoy duraría una hora y seguro que le entraba hambre a mitad de la competición. Pero claro no había quién rechistase las decisiones de la mamma.
Asi que allí estaba ella, se había puesto unos vaqueros largos con una sudadera fina y se había sentado en la última fila junto al pasillo. Como había previsto la empezó a entrar hambre y se arrepintió de no traer nada. De vez en cuando se fijaba en lo que hacía su hermano, pero no le ponía demasiado entusiasmo. Estaba más bien distraída.
-¡No me lo puedo creer! ¡Eres tú!
Emma y Steff paseaban cogidos de la mano, agradecÍan no tener que estar inventando escusas para poder estar juntos, paseaban sin hablar, en silencio, pero en un silencio perfecto, uno de esos silencios que no merece la pena estropear con palabras.Llegaron a su lugar favorito, un arbol enorme que daba de dÍa una gran sombra que les protegía de curiosos cuando su relacion no habia salido a la luz, ahora afortunadamente no era asi.Se sentaron debajo, aunque ya estaba anocheciendo y comenzaron a charlar.
-¡Por fin tenemos que dejar de escondernos!- digo Steff- ¡YA LE PUEDO GRITAR AL MUNDO QUE TE AMO!- grito el.
-Calla tonto- digo Emma- yo tambien te amo- le susurró al oído.
En ese momento sus labios se encontraron, prmero fue un beso suave pero luego se volvió un beso fogoso y apasionado, de pronto ella se separó y ambos estaban algo jadeantes.
-Puta tension sexual no resuelta- dijo Steff.
-Te ha calado bien hondo esa peli eeh- comentó Emma jugetona, le dio un piquito y se levantó-Pues habrá que resolver esa tensión ¿no?- ella le guiñó un ojo y salió corriendo.
Él meneó la cabeza, sonrió de lado, se levantó y empezó a seguirla corriendo. Él sabía perfectamente que todavía no estaba lista para resolver aquella tensión, pero por ella no le importaba esperar.
En otro lugar de la ciudad, Alice y Olivare tambien caminan en silencio, pero este era un silencio diferente al de Emma y Steff, era un silencio incómodo con otro tipo de tensión.
-Yo...lo siento Alice- dijo Olivare- lo del chico ese, el pintas, lo siento. Me pasé y te quiero pedir perdon. Sé que debería heber cerrado mi gran bocaza, pero soy asi.
Alice dudo en perdonarle o no... pero no pudo resistirse a la carita de pena que había puesto Olivare.
-Vale imbécil te perdono.
-¡Tomaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!- exclamó el, la abrazó y empezó a dar vueltas levantándola del suelo.
-¡Ay para!- dijo ella riéndose- que manía con cogerme en brazos.
-Es que eres tan pequeñita- la dijo soltándola y pellezcándola la mejilla.
-¡Eeeh no te pases que tampoco soy tan bajita!- y sin quererlo se había puesto un poco ñoña. El chico la miró y se rió.
-Bueno Alice yo me voi, que he quedado con Ada, esa chica pelirroja de clase- y la dio un beso en la meijlla que antes la había pellizcado.
-Adios Tiziano - y le despidió con la mano.
El chico se dio media vuelta moviendo la cabeza y se alejó calle abajo.
Alice no sabía porqué se sentía así, era una sensación extraña como de vacío. Siguió su camino pero no sabía que pronto el destino la volvería a llevar a aquella situación, en la que él volvería a alejarse calle abajo.
Allí, en esa habitación de hospital, Selene y Lisandro se besaban de forma delicada por el estado de ella, la máquina que marcaba los latidos de su corazón se aceleraba cuando él se escontraba lo suficientemente cerca, después de todo, como se suele decir el amor sale siempre en situaciones difíciles.
Mientras se estaban dado un beso algo mas largo que los otros se abrió la puerta y se vieron las caras sorprendidas de las Formiches y los chicos. Ambos se separaron de golpe.
-Joder, madre mia, ¿que es esta la temporada de parejas?- solto Sabella.
-¿Cómo?- preguntó Lisandro poniéndose muy rojo.
-Nada, que veníamos a daros la buena noticia de que a surgido el amor dentro del grupo,pero por lo que veo no hace falta que os digamos nada eeh- dijo Olivare y todos echaron a reír.
-¿A sí?¿Y quién es esa nueva pareja?- pregunto Selene.
-Aparte de la que nos acabamos de encontrar comiendose la boca, Emma y Steff- digo Julia.
-¿Quee?¿De verdad?- dijo Selene mirando a su amiga.
-Bueno es una larga historia pero sí- respondió Emma con una gran sonrisa.
-Vaya pues me alegro un montón chicos- comentó Selene.
-Y yo también- dijo Lisando.
Después de los abrazos y felicitaciones por las nuevas parejas, las Formiches y los chicos empezaron a contarle a Selene las novedades de clase, el nuevo examen que había puesto el de Filosofía, la gran cagada que había tenido Claudia en clase de Educación Física y una gran sorpresa que el tutor la había preparado: Cómo durante un mes y medio llevaría la escayola y no podría ir a clase la había puesto una especie de tutor para que fuera a su casa después de clase a llevarla la tarea y ayudarla con las dudas.
-¿Y quién va a ser el pesado que esté todas las tardes en mi casa dándome la tabarra?
-Yo-respondió Guido- Tranquila que a mi tampoco es que me haga mucha gracia.
-Qué no que es broma, ya verás que bien nos lo vamos a pasar- dijo Selene y le chocó los cinco a Guido.
Después de una tarde de lo más entretenida las chicas y los chicos se despidieron de ella, ya que se había acabado el tiempo de visita y Lisandro se despidió de Selene con un corto pero tierno beso en los labios. Cuando sus amigos se marcharon apareció Antonella, la hermana mayor de selene, tenía 19 años y era mas o menos de la estatura de su hermana, pero esta rubia de pelo por los hombros y liso y los ojos que caracterizaban a los hermanos del Fiore, color caramelo. Selene se lo conto todo a su hermana, dado que entre las dos había mucha confianza.
A la salida del hospital el resto del grupo se preguntaba lo que hacer, no sabían si irse a casa, ir a un parque, al centro comercial o a la plaza donde paraban habitualmente.
-Yo chicos me voi a ir ami casa, estoy algo cansada- digo Alice.
-Esperame Alice que te acompaño- digo Olivare.
-¡Joder otra vez no!- murmuró ella entre dientes.
-¿Que has dicho?- preguntó el chico.
-No nada, que espero que esta vez sepas mantener tu bocaza cerrada, cariño- le giñó el ojo y se fueron los dos por el camino.
-Pues Sabella, Claire, Julia y yo nos vamos al centro comercial- dijo Aggie y estas también se marcharon.
-Emma y yo nos vamos chicos- informó Steffano y todos soltaron las tipicas burlas y bromitas.
-¿Vamos a la plaza no?- pregunto Alessio.
-Por supuesto- contestaron el resto de chicos y se pusieron rumbo a ese lugar.
Estaba en la cola de la cafetería del hospital esperando con la bandeja en la mano. ¿Un donuts la serviría para calmar el hambre? No, sabía que no. Cogió dos y un batido de vainilla para acompañar. Fue y se sentó junto a Claire en la mesa que habían cogido para todos. Unos comían, otros charlaban, miradas por un lado, risas por otro, pero los únicos ojos en los que estaba pensando Emma se encontraban justo al otro lado de la mesa. De repente la llegó un mensaje al WhatsApp que ponía: "Tenemos que hablar, ya no puedo seguir así, me siento como si estubiese engañando a todo el mundo y sobretodo siento que te estoy engañando a ti.Te espero en la puerta de los baños de la primera planta.TVB." Levantó la vista sorprendida pero el remitente del mensaje ya no estaba en la mesa. Se levantó y dijo que iba al baño. Se dirigió a donde la habían citado y allí estaba él, con sus ojos verdes esmeralda, más claros incluso que los de ella, sus espaldas anchas y sus piernas fuertes de de jugar al fútbol. Allí estaba Steffano, con su sonrisa torcida pero encantadora.
-¿Que ocurre? ¿Por qué me has dejado ese mensaje?¿Qué es lo que tenemos que hablar?-preguntó preocupada Emma.
-No quiero seguir ocultándolo, te quiero y quiero decírselo a todo el mundo - la cogió de las manos y la besó, como cuando están solos, nada existía a su alrededor.
-Pero Stef no podemos, no nos dejarían en paz, además ya sabes lo que siente Claire por ti...
-¡Yo te quiero a tí!
-Y yo a ti, pero no se si estoy preparada para que todos lo sepan. Nos va muy bien, este mes a sido el mejor de mi vida estando contigo y por eso no quiero que nadie se interponga entre nosotros - le suplicó Emma.
-Nadie se meterá en nuestra vida, te lo juro. Sólo quiero no tener que reprimirme las ganas de besarte cuando estamos con los demás.
-Tienes razón, ¿pero cómo lo vamos a hacer?
-Tú dejamelo a mi, te quiero.
-Te quiero.
Y ambos se fundiero en un abrazo que terminó en un dulce beso. Volvieron los dos juntos, sin preocuparse de lo que el resto pensase. Al llegar a la entrada de la cafetería Emma se detuvo, miró a Steffano y le dijo:
-Espera, dejame hablar antes con Claire, ¿vale?
-Claro - y la dio un beso en la frente.
Llegaron a la mesa y Emma se volvió a hacia su amiga. Le daba mucha pena lo que la iba a decir porque sabía cuánto la gustaba a ella Steffano, pero no podía hacer nada contra lo que sentían ellos dos. Son cosas que solo el corazón entiende.
-¿Claire, tienes un momento? Quiero decirte una cosa.
-Dime.
-No, aquí no - dijo Emma sabiendo que todos la escucharían, ese paso sería después - Ven, vamos allí.
Las dos se dirigieron a la parte trasera de la cafetería, donde estaba la máquina de chocolates.
-Mira, se que esto que te voy a decir es muy jodido y que seguramente me odiarás por ello pero necesitaba hablar contigo antes de que todo el mundo se entere - la explicó Emma.
-Em me estás asustando, ¿que pasa? Cuéntamelo - la urgió Claire.
-Verás es que antes de todo quiero decirte que esto hace unos meses se me presentaba como una locura pero no lo he podido evitar, son cosas que no controlas, cosas del destino.
-¡Emma escúpelo ya!
-A ver cómo lo digo yo...estoy con Steffano - lo soltó de pronto, se sintió fatal y solo pudo mirar al suelo.
-¿Cómo? ¿Y desde cuando?- preguntó Claire extrañada, bueno la verdad es que no le estrañaba tanto. Ellos se llevaban muy bien desde siempre y parecía haber cierta complicidad, como algo más que dos buenos amigos, y cierto era que ya habían habido algunos rumores.
-Pues tu sabías que nosotros nos llevabamos muy bien y hace algo asi de dos meses empezamos a hablar más y parecíamos embobados el uno con el otro, hasta que un día estabamos demasiado cerca y simplemente ocurrió, lo siento. Hace un mes que lo intentamos enserio y parece que fuciona. De verdad, esto ha sido muy duro para nosotros y no queríamos seguir engañandoos más tiempo.
Vaya... la verdad es que se sentía un poco decepcionada pero no con su amiga sino con ella misma, por no haberse dado cuenta antes y haberle ahorrado ese mal trago a su amiga.
-Em, escucha, tranquila. No pasa nada enserio, me alegro un montonazo por vosotros.
-¿De verdad?- y por primera vez en esa conversación miró a los ojos a su amiga. Parecía completamente sincera y estaba sonriendo. Entonces ella se sintió bien y también la sonrió - Gracias, te quiero nena - y las dos se abrazaron.
-¡Bueno, venga, vamos a darle la buena noticia a los demas!
Cuando llegaron a la mesa todos los chicos estaban riendo y dandole collejas a Steffano, y las chicas miraron felices a Emma.
-¿Se lo has dicho ya?- preguntó ella mirando a su chico.
-¡Pues claro! ¿Qué creías que este te iba a esperar?- se rió Sabella.
Steffano se levantó, fue hacia su chica y la abrazó. Por encima del hombro vio a Claire y le preguntó con la mirada.
-Tranquilo, todo bien- le respondió ésta.
-Por cierto, ¿alguien se acuerda de que tenemos a una coja y a un herido arriba esperándo saber las nuevas noticias?- preguntó Alice.
-Shh, calla que la vas a despertar - se oía un murmullo y creía estar soñando.
-¿Cómo se va a despertar si está sedada? - contestó otra voz, ésta aún más clara.
-¡Que va estar sedada! Está dormida y como no os calléis se levantará y nos pegará una patada en culo a todas - era la voz de Emma y esta vez Selene recupero el control de su mente y recordó que su hermano la había dicho que las Formiches pasarían a verla después de clase. ¿Se había pasado toda la mañana durmiendo?
En ese instante un par de ojos color miel se abrieron con cansancio y las vió allí, todas paradas enfrente de la cama con un par de globos, unas cuantas flores y un gran oso de peluche.
-¡Seréis idiotas! Ala ya la habéis despertado, ahora nos empezará a gritar. ¡Taparos los oídos! - dijo Emma intentando taparle las orejas a Sabella y a Alice mientras éstas se retorcían. Selene sonrió al verlas tan bien como siempre.
-¡Chicas, que alegría veros! ¿Y estos regalos? ¿Ya es mi cumple? ¡Oh Dios mío, cuánto he dormido! - dijo Selene con ese grado de humor que tanto la caracterizaba.
-Esta mujer puede estar apunto de morirse, pero siempre parece que se ha tragado un payaso - dijo Aggie y todas rieron juntas, pero de pronto surgió un aura de preocupación.
-¿Pero cariño mío, nos podrías explicar que narices paso ayer por favor?- explotó Sabella.
-Sí, es verdad, explícanoslo, por que nos llamó Alice con un ataque de nervios diciendo que la llamó Lisandro y que habíais tenido un accidente - explicó Claire.
En ese momento se acordó ¿Y Lisandro, dónde estaba? ¿Cómo estaba? Su hermano le había dicho que iría a verla por la tarde pero no le veía por ningún sitio. ¡Joder que mal! Quería verle y hablar con él. Habían pasado demasiadas cosas en las últimas horas por la mente de Selene.
-¿Y Lisandro?- preguntó.
- ¡Ah muy bonito! ¿Venimos nosotras a verte y lo primero que nos preguntas es que dónde está ese intento de asesino? - dijo Alice muy indignada - Pues he de decirte que después de el sermón que le di ayer dudo que venga cuando yo este por aquí, eso si aprecia su vida.
-Perdona Alice, pero en intento de asesino soy yo y pregunto por él por que es a él a quien casi mato, no a vosotras.
Se produjo un gran silencio. Aunque se lo tomara con humor Selene era consciente de lo que podría haber pasado en realidad y le molestó mucho el comentario de su amiga.
- Lo siento Sele, tienes razón - se disculpó Alice, que se sentía un poco avergonzada - La verdad es que...
En ese instante se abrio la puerta de la habitación y aparecieron por ella el resto de la pandilla. Lisandro fue el último en entrar. Asomó la cabeza, tenía la cara llena de pequeñas heridas y una ceja partida.
Fuero entrando poco a poco y se colocaron alrededor de la cama de Selene. Todos tenían una sonrisa que mostraba a la vez una pequeña preocupación. La observaron y vieron la pierna escayolada y las múltiples heridas por la cara y los brazos. No estaba tan mal, pero como siempre había sido muy pálida ahora todavía más tenía un pequeño aire de zomby.
-Vaya, tu hermano se ha quedado corto... -comentó Carlo.
-¿Qué? ¿Tan mal estoy?- preguntó Selene y se tapó la cara con la sábana.Todos se echaron a reír.
-Que no tonta, es broma- la respondió y se acercó para alborotarla el pelo.
-¡Ay estate quieto! ¡No ves que estoy coja!- en ese momento Selene se fijó en Lisandro. Se había quedado en un rincón de la habitación y la miraba con gesto preocupado y a la vez avergonzado.
Quería quedarse a solas con él y hablar sobre lo que había sucedido pero no sabía como hacerlo.
Julia se dio cuenta de cómo Selene estaba observando a Lisandro y comprendió lo que su amiga estaba pensando.
-¿Oye que os parece si vamos a tomar algo a la cafetería? - propuso Julia.
-Sí porque es hora de merendar y tengo un hambree... - dijo Claire tocándose la barriga.
-Lisandro quédate con Selene que seguro que te tiene que pedir perdon por casi matarte.
Selene se puso muy roja pero intentó sonreirle. Salieron todos y se quedaron a solas.
Ninguno de los dos sabía por donde empezar, ella quería pedirle perdón por todo lo que había ocurrido y comentar lo que el chico la había confesado antes del accidente. Él por su parte tenía miedo de que la chica le echase en cara lo ocurrido.
-Esto... yo quería pedirte perdón por... - empezó Lisandro.
-¡Oh, no no no, por dios! ¿Osea soy yo la que casi te mata y eres tu el que viene a pedirme perdon? ¡Hasta ahí podíamos llegar! - le cortó Selene y sonrio, con esa sonrisa suya que tanto le encantaba. ¿Pero cómo puede ser que hasta echa un cristo le parezca lo más bonito que había visto?
-Tienes razón pero fui yo el que hice que perdieras el control diciendote... bueno eso...-no sabia como continuar, ayer en la moto se lo habia dicho todo pero al verla ahora tan indefensa en la cama...
-Tranquilo, ven acercate un momento - Lisandro se acercó a la cama de Selene y ella le agarró de la camiseta tirando hacia ella de él y le dio un suave beso en los labios - quizás esto te ayude a expresarte.
Unas horas antes. Notó cómo vibraba el teléfono y supuso que era su madre, no pensaba cogerlo dado que ya estaban casi llegando a su casa pero el número que aparecía en la pantalla no era el que esperaba ver, a si que decidió contestar.
-¿Lisandro?- preguntó extrañada Alice. Iba caminando y de repente se paró en seco, Olivare que estaba a su lado la miró preocupado - ¿¡Qué Selene qué!? ¿Dónde estáis?¿Cómo que no? ¡Ahora mismo voy para allá!
-¡Espéra! ¿Qué ha pasado?- preguntó Olivare.
-¡Es Selene! Ella y Lisandro han tenido un accidente con la moto y está en el hospital. No me dicho mucho, solo que estaba incosciente y con una pierna rota.¡Tengo que ir ahora mismo! - explicó ella.
-¿A estas horas? Son casi las 11 de la noche y tienes que volver a casa.
-¡Me da igual! - gritó ella. Sin darse cuenta acababan de llegar al portal de la chica y él la insistió:
-A ver Ali tranquilízate y piensa un momento. Ahora no te van a dejar entrar y seguramente ya se habrá despertado y necesitará descansar- intentó razonar Olivare.
-¡Que no! Que voy a ir al hospital digas lo que digas y si te quieres quedar aquí por mi perfecto, que bastante la has liado ya esta tarde - he intentó echar a correr pero el chico la agarró por la cintura y la llevó hasta la puerta.
-Alice lo que vas a hacer va a ser subirte a tu casa, meterte en la cama y mañana tranquilamente después de clase vamos a ver a Selene, ¿vale?-dijo él mientras abría la puerta y la invitaba a pasar al portal.
-¿Tu no entiendes lo que es un no?
-Venga Ali, sabes que es lo mejor.
-¡Lo mejor es que vaya ahora mismo a ver a mi amiga! - ya estaba un poquito harta de su amigo, por lo que su voz sonaba demasiado agresiva.
-Alice Novarelio, vas a subir ahora mismo, te vas a meter en la cama y vas a dejar de comportarte como una niña tonta que no piensa.
-Mira gilipollas, que ya me estás tocando un poco las narices, o me voy al hospital o de aqui no me muevo - dijo Alice cruzándose de brazos.
-¡Oh, por favor! No me obligues a subirte en brazos.
-¿No serás capaz? - comentó fulminándole con la mirada.
-¡Ui que no! - y de repente, pillándola de improvisto, la cogió en brazos y se la puso como si fuese un saco de patatas sobre el hombro.
Él iba subiendo poco a poco las escaleras del piso de Alice, -joder que mala suerte que viviese en un tercero, ya se podían haber comprado un chalet- pensó. Ella iba gritando con todas sus fuerzas que la soltase, que se arrepentiría de eso y que era lo más imbécil que había conocido.
Cuando llegaron a la puerta de Alice les abrió su hermano mayor, Danielle. Era un más alto que Alice, ojos marrones pero más claros que los de su hermana mediana, era delgadito y ella le solía llamar "poca cosa", pero sabía como cuidar de ella y de su hermano pequeño.
-¿Pero bueno Alice que son esos berridos?- preguntó Danielle enfadado.
-Este imbécil, que se cree que soy su tamagochi y no ha podido refrenar sus ganas de dejarme a salvo en mi dulce camita - dijo ella poniendo los ojos en blanco mientras Olivare la dejaba en el suelo.
-Lo siento, pero es que se quería ir ahora al hospital a ver a Selene que ha tenido un accidente y la he dicho que sería mejor que se subiese y esperase a ir mañana - se disculpó el chico.
-Tranquilo chaval, conozco el temperamento de mi hermana y se que es muy impulsiva, ya me encargo yo de que esta noche no pise ningún hospital- contestó Danielle sonriendo.
-¡Mira poca cosa, necesito ir al hospital a ver a mi amiga! ¿¡Es que no lo entiendes!?- gritó Alice.
-Que te calles y pases para adentro,¿o quieres que se despierten papá y mamá? - y así sentenció la discursión con su hermana. Ella se rindió y se despidió de Olivare de una forma peculiar.
-Está bien, ya me voy. Hasta mañana "cariño" - le dijo al chico poniendo mucho énfasis en la última palabra y giñándole un ojo. Y así, balanceandose en el marco de la puerta se metió en la casa.
Danielle se quedó sorprendido ante esa despedida y sobre todo en la palabra que ella había pronunciado. Miro a Olivare con cara de pocos amigos y él intentó explicarselo.
-Eem son locuras de tu hermana, digamos que es una pequeña venganza.
Danielle se quedó más confuso todavía pero decidió dejarlo pasar.
-En fín gracias tío, esta chica es puro nervio.
- Uff, ¡que me vas a contar! Creo que tengo un par de arañazos en el cuello - aseguró Olivare, y los dos se echaron a reir - Bueno me voy, hasta mañana.
Es ese mismo instante en otro lado de la ciudad una vespa con dos personas atraviesa la calle. Conduce ella, él la agarra por la cintura, no porque vayan muy rápido sino porque le apetece. Ella notaba sus brazos rodeándola y sentía mariposas en el estómago.
-Oye Sele, ¿a que hora tienes que estar en casa? - preguntó Lisandro.
-Pues antes de las 11, ¿por qué?
-Por si dabamos un paseo en moto y tal - dijo él.
-Claro, me encantaría. Pero, ¿a donde vamos?- preguntó ella con curiosidad.
-¿A dónde nos lleve la gasolina te parece bien?
-Perfecto - y sonrió pensando en que Alice la iba a matar por vaciar todo el depósito.
Lisandro la vio por el retrovisor, le encantaba verla sonreir.
Estaban pasando por un puente cuando se detuvieron a observar el paisaje, estaba atardeciendo y el cielo estaba rojizo. Después de tan magnífico espectáculo la aguja de la gasolina les indicó que era hora de ir volviendo de ese viaje a ningún lugar.
Iban por la carretera y ya era algo de noche, a Lisandro se le veía un poco nervioso y Selene no sabía porqué. Se lo iba a preguntar pero de pronto él habló:
-Sele, yo... te quería decir una cosa...
-Te escucho-dijo ella mientras torcía hacia una calle oscura y con poca visibilidad.
-Yo... joder... no sé como decírtelo pero desde hace un tiempo siento algo por tí, vamos que me gustas... ¡es más creo que te quiero!- lo soltó Lisandro como pudo.
Ella no dijo nada solo giró el cuello para mirarle y cuando estaba a punto de contestarle sucedió algo inesperado: ¡ZAS!, chocaron contra algo que les hizo perder el equilibrio, la moto derrapó, salieron disparados, él cerca de la moto, Selene a 10 metros de ella. Oyó sirenas, gente hablando, a Lisandro maldiciendo y llamándola entre sollozos, veía borroso, hasta que sus ojos se cerraron tras el último grito de él.
Despertó en una sala blanca con poca luz, en un sitio que no conocía. De pronto apareció un agudo dolor en la pierna izquierda y recordó todo, la declaración de Lisandro, lo que había provocado en ella y el accidente. Abrió los ojos y vio a su lado a su hermano mayor Darío. Era un chico de veinte años, rubio y con los mismos ojos que ella.
-¿Dónde está Lisandro? - preguntó Selene.
-Tranquila, esta bien. Se ha ido a su casa, estaba echo polvo y le he dicho que tenía que descansar. Mañana después de clase pasará a verte - la explicó su hermano, pero en ese momento estalló - ¿ME PUEDES DECIR QUE COJONES A PASADO SELENE?
-No me grites por favor- dijo ella llorando.
-¿¡Pero como quieres que no lo haga!? Te has metido una ostia que casi te matas, papá y mamá estan en Estados Unidos de viaje y no vuelven en 1 mes, la abuela está preocupadísima por tí, Alessandro se ha tenido que ir a casa de la tía y Antonella tiene un ataque de nervios que no ha podido ni entrar.
Selene no decía nada, solo lloraba en silencio. Darío se calmó, se acercó a ella y la dió un beso en la frente.
-Lo siento hermanita , de verdad, pero casi me matas del susto, no vuelvas a hacer algo así.
-Esta vez si que la he cagado pero bien, lo siento Dari, sal y dile a Antonella que estoy bien por favor.